Señas de combate.
Marcos A Reynoso
En este año complicado… en la que se puede resumir el año con una sola palabra, educación… la cadena de sucesos, me obligó a mantenerme en constante movimiento emocional con todo aquello que se refiera a la educación…
Y como lo dijo por ahí en una línea de diálogo Sir Sean Connery, en la película LA ROCA, me han educado los mejores. Pero de haber podido elegir… me hubiera gustado ser granjero.
Obviamente, no reniego de ninguno. Porque soy de esas personas que sabe que ha de rendir examen hasta el último día, porque va ha aprender hasta el último día.
Me acordé de todos, empezando por mi papá y mi mamá. Gestores primordiales de una educación clásica. Nuestra sintonía fina… se dio con los años… pero a pesar de ello… Papá, viejo Bicho verde 307208-2, mamá… también una suerte de 307208-2BIS, tuvieron una manera muy particular con respecto al término comunicación.
Cuando niño esa cosa inexplicable que todo lo mueve, a los que mirabas como se miraban, y entre inocente dibujabas una sonrisa como aceptando que no podías comprender esa cosa fuerte que había entre los dos.
De grandes, los diálogos no fueron distintos a pesar de las distancias. ESO LO SE MUY BIEN. Porque en distintos espacios, con 900 kilómetros de distancia y a diferentes tiempos… sus respuestas siempre fueron parecidas.
Hace días, tratando de salir indemne de la visita a mi hermano, su hija… obsesionada con colgarse de mi brazo derecho y utilizarlo como hamaca… me hizo acordar, cuantas veces le pedía hacer lo mismo a mi papá y a mi mamá.
Tomarle la mano a papá era muy especial… cerraba el puño, formando un gancho, cuando hacia girar el brazo para balancearte… entraba en pánico porque pensabas que te ibas a caer. Pero él te enseñaba que esa postura de la mano, hacía poco posible el desprendimiento de tu mano y la posterior caída.
Siempre jugamos así. Al último… por aquellos jóvenes días… le pedíamos “háceme gancho y subime a los hombros”
De jóvenes, practicamos con el viejo… el gancho, para ayudarlo y ayudarme a escalar o bien desprenderme, sin la ayuda de una soga… allí en Los condoritos, en aquella suerte de “Visita y graduación”.
El gancho, fue lo que utilicé en una reñida subida al cerro de la cruz… a pocos centenares de metros de la capilla de Candonga Córdoba. Venía atrasado el viejo y en la última parte… las lajas de la cima… hacían dudar a donde poner la mano para ascender.
Perdió aquella vez. O mejor dicho… en aquella primera licencia… observó que lo que había visto en La quebrada del Condorito… no había sido un sueño. Y que la Infantería de Marina… había cincelado muy bien los 76 kilos, que portaba por aquellos días.
Aquella tarde. Nos paramos hablar de todo eso.
Obviamente la charla con el viejo SAUL NICOLAS REYNOSO MI PAPA, fue de la misma manera que lo hicimos cuando fuimos a ver la película… Born To Kill de Stanley Kubrick
Las señas de combate, si tuviera que explicarle a las nuevas generaciones, sería aquellas señas que están en el Reglamento Básico y también las que por intuición (por conocer demasiado al que está más cerca) se desarrollan en combate o no.
Se puede decir que he conocido demasiado bien al personal que ha trabajado conmigo en mis años de servicio en la IM.
Nuestra querida, y recordada Primera promoción de Voluntarios de IM, el suceso de un buen PSP hizo la maravillosa tarea de amalgamar de 1200 historias personales, tomar solamente 42 para transformarlos en UNA SOLA. He allí porqué yo digo que a mi me duele el ojo derecho y es posible que los otros cuarenta y uno, se estén rascando ese ojo.
Aquel año 91, último en servicio como Jefe de Pelotón… a parte de conducir la tarea era comulgar en ciertos aspectos con el resto del pelotón. Ellos me decían… Usted la piensa mucho. Cosa que siempre dije que era cierto. Pero yo también retrucaba diciendo: Soy responsable de cada uno de ustedes.
Yo estaba aprendiendo. Y aquel Tiro de escuela por Compañía, cuando la línea de partida para el ataque, se dividió en dos y lejos de expandirse… a ojos vistas empezaba a montarse un extremo sobre otro…
Los gritos de los muchachos pidiendo desplazarse a la derecha unos 10 metros y al frente 15 metros más, se hizo oír.
Aquel repliegue nocturno… a una zona de reunión… Aquellas felicitaciones del Jefe de Compañía de Tiradores… HOY ALMIRANTE IM… era la seña de combate que estábamos esperando todos.
Sin lugar a dudas, el peso de la sintonía de todos los componentes de aquella legendaria ALFA del BIM N ° 1 esc en 1991, fue lo que llevó al éxito, aquel UNITAS de ese año.
Recordándolo con los años todavía, mueve mis tripas y mis piernas.
Sé perfectamente que muchos de esos muchachos a los que con los años pude volver a ver... hicieron cosas únicas e increíbles. que yo básicamente circunscribo a la idea básica... que nos tocó remodelar... a partir de la vida, en la unidad después de aquel 8 de abril de 1988... 22 graduados, recomenzamos desde la nada como Servidores de pieza, en el BIAC 1. Para volver a las fuentes en 1991 en el BIM N° 1 Esc
En que nada fue igual.
Muchos de nosotros que volvimos a ser ciudadanos... HEMOS QUITADO COSAS Y HEMOS CONSTRUIDO DE LA NADA. Desafío que enfrentamos Y esos pequeños detalles los de quitar cosas y construir... los ví.. y los aprendí de nuestros Infantes de Marina.
En ése aspecto... es UNA DE LAS SEÑAS DE COMBATE... mejor aprendidas.
Los ultimos años de la vida de mi papá... los diez últimos años, combatió con un asimétrico ACV. Accidente Cerebro Vascular. Sus males, estaban en completo desarrollo ascendente. Recuerdo que me armé de valor para ir a verlo. Año 1998
Pero al encontrarlo como lo encontré me parecía que me faltaba un brazo o bien una pierna. No podía creer que aquel flaco, lleno de salud... esté como lo supe encontrar aquella vez.
El diálogo no fue distinto a todos los otros. Toda esa metáfora que pone el director Zemeckis en la piel del actor Gary Sinise como el Teniente DAN... galopando en el mastil del buque camaronero de Forrest Gump en medio de la tormenta... ESTABA EN LA PIEL DE PAPA. Pronto esa rebeldía manifiesta, de papá... empezaba a ser sumisión como diciendo a lo poco que quede LO LLEVARE CON HONOR.
En una de las siguientes visitas... a ese año de 1998, recuerdo que les pedi a los medios hermanos mios, que traigan la película del señor Robert De Niro y Cuba Goodning Junior Men of Honor
Mano a mano, la humanidad del viejo Reynoso que empieza a solamente gozar del AUDIO de la película. Ya no veía mucho. La película gana en intensidad y a la pregunta... ¿Te traduzco papá? La respuesta contundente como todas las que le he escuchado.
A DE NIRO se lo escucha con el corazón.
Allí fué que me tomo por el antebrazo izquierdo, con su mano derecha. Y NO ME SOLTO. Imposición clara de que iba a VER LA PELICULA A TRAVEZ de mi PULSO EMOCIONAL.
Siempre estuve convencido de que papá, estaba enseñandome una nueva seña de combate.
Por supuesto me preguntó ¿Te gustó la película? Con un nudo en la garganta que seguro, no pude ocultar y que no dejó pasar... le dije que si.
Fue un esfuerzo muy grande, ver aquella escena donde un enojado Master Chief hace trizas una rudimentaria radio a válvulas. En mis condiciones.
Guarde mi duelo, hasta llegar a la casa de mi madre, vulnerable como estaba... mamá que solamente hacía lo que mejor sabía hacer... DARSE CUENTA DE TODO... entre otras tantas mejores cosas... dimensionó aquel suceso que acarreaba...
Me dolía verlo al viejo, a mi papá como lo veía... Y por otro lado... entendía muy bien que a pesar de su ACV, papá la iba a pelear a SU COMBATE contra el ACV, hasta el último día... como así fue.
Fallecida mi madre, por la misma causa un ACV.En 2002. Las siguientes visitas a papá... llevé mi presencia con muchas señas de combate convenidas. Ya no me molestaba si me decía, juan, pedro, daniel, josé o roque. (El nombre de su hermano menor)
Cuando mis otros hermanos, le hacían escuchar a LA BERSUIT. Yo le devolvia la sonrisa haciéndole escuchar al Señor Elvis Aaron Presley.
No puedo negar que muchas veces se me escapó, un INFANTE INFANTE... o un protocolar... PERSONAL FIRMES!!!
Si todo eso, lo llenaba de recuerdos agradables... YO CONTRIBUI CON EL. Yo sé que fue así. Se emocionaba, recordaba nombres... y cuando le decías INFANTE INFANTE, él te contestaba a pesar de su ACV... Adelante adelante.
Aquel último desayuno juntos, aquel ¿Marquito viniste en moto?. Mi respuesta verdadera, y el suceso de aquel ultimo mano en mano... y haciendo el tradicional GANCHO DE FALANGES... y el tintineo de mis chapas de perro... sé que contribuyeron como señas de combate.
Por eso yo se que es bueno decirlo LO QUE SE LLEVA EN LA SANGRE NO SE DEBE COAGULAR...
Todo lo que han leído es verdad. Como es verdad que por ahí escribí que aquella escena de Heartbreak ridge entre Clint Eastwood y quien oficiaba de su esposa, era el mismo duelo y casi las mismas palabras, puertas adentro de mi casa.
Todo es verdad, como aquella percepción luego de aquel último desayuno, y vuelta a casa en el último tramo de aquella épica vuelta de 4200 kilómetros… en moto.
Todo es verdad como aquella percepción, al ver aquellas estadísticas, viendo aquella poesía del General Douglas McArthur para su hijo. Era como escuchar la palabra Ya es tiempo. Frase no diferente a la que utilizó mi sobrino al teléfono.
Y como lo había prometido y había dicho… esta vez si sabía que iba a ser la última vez.
Y para allí marché. Y allí observé, lo único que sostenía el “hilo de vida” era la morfina. Los 10 años de combate contra su ACV, iban a terminar pronto. El viejo se estaba apagando como una vela.
Una vez más no lo prive de aquel tintineo de mis chapas de perro. Tampoco de aquel legítimo mano en mano, y el legendario gancho de falanges repasando sus nudillos con el pulgar.
En décimas de segundo. Aquellas lágrimas brotadas de un cuerpo sin hidrodinámia. Yo estoy convencido, me debe haber visto. No me soltó hasta que froté con el pulgar sus nudillos.
De esa forma fue nuestra última charla. Créase o no… ambos milagros, el de mi madre “despertándose de aquel coma”, y el de mi papá “aquella lágrima, como aquel gesto” los cargo en mi mochila.
Como siempre lo dejaron bien en claro, mis padres lo hablaron siempre… en ambas despedidas… aparecieron esas bajezas que siempre aparecen, en los seres humanos, que no comulgan con los mismos valores, y principios que uno va cargando en esa mochila.
Yo tenía que cumplirle a los dos. Por eso no me sorprendió cuando escuché esas palabras que le dijeron a mi Tío. Cuando preguntó si nosotros, lo íbamos a visitar a Despeñaderos.
La verdad se circunscribe que fuimos varias, veces. Y aquella vez que fuimos los tres hijos que vivimos en Bahía Blanca desde 1989, comprendió papá… que éste flanco de su pelotón estaba muy bien armado y cubierto.
No terminó todo allí. Por eso escribí aquella vez… lo que titulé Hasta el último cartucho. Potencialmente todos los años después del 2002 en particular, el festejo de un aniversario más de la Infantería de Marina, fueron todos especiales y únicos.
Aquel del 2009 iba a traer por demás unas cuantas señas de combate… que las llevo colgadas como medallas al mérito. Pero del lado de adentro del uniforme. Y cerca del corazón.
Habiendo expresado que era muy difícil que tuviera tiempo para un almuerzo. En las condiciones en que aquel año 2009 iba sobrellevando… la insistencia y la permeabilidad me dio la oportunidad de pasar un hermoso día.
Arranque el día compartiendo un reencuentro con un compañero de promoción de la primera de Voluntarios IM. Visite la casa de un Mayor IM, encargado COIM alguna vez.
Y en aquel almuerzo… significativo para quién lo había organizado, de visita en Baterías desde Mar del Plata… Pude reencontrarme con aquel IM, que en aquella madrugada del 11 de marzo de 1966… me alzó en sus brazos y que reencontré alguna vez en la FAPA en 1989.
Veinte años después aquel abrazo necesario… me hizo muy bien. Es imposible no pensar otra cosa.
Volvía a casa en mi moto Enduro. Y preguntaba si era EL FINAL del día de la IM. Un día particular.
Todo era una gran señal. Se lo dije en más de una vez, al encargado del BIM N ° 2 “les agradezco de corazón la oportunidad de compartir, este día conmigo” “He sentido a mis viejos aquí conmigo hoy”.
A minutos de llegar a mi casa… el teléfono suena… observando que era un mensaje de texto… Y LA RESPUESTA DE AQUEL QUE TODO LO VE.
VAYA SEÑAL.
Ese mismo día, había nacido el BISNIETO de mí papá y de mi mamá. Tremendo detalle varoncito y en ese particular día de la IM.
Les aseguro, cargo con ello también… Eso también es una Señal de combate. (Y que voy por el mejor sendero, voy muy bien y hacia el mejor lugar)
Marcos
1988 Con mi papá en el parador EL CONDOR ALTAS CUMBRES CORDOBA
Carrera del Centenario de la Infantería de Marina 1979

Marcos A Reynoso
En este año complicado… en la que se puede resumir el año con una sola palabra, educación… la cadena de sucesos, me obligó a mantenerme en constante movimiento emocional con todo aquello que se refiera a la educación…
Y como lo dijo por ahí en una línea de diálogo Sir Sean Connery, en la película LA ROCA, me han educado los mejores. Pero de haber podido elegir… me hubiera gustado ser granjero.
Obviamente, no reniego de ninguno. Porque soy de esas personas que sabe que ha de rendir examen hasta el último día, porque va ha aprender hasta el último día.
Me acordé de todos, empezando por mi papá y mi mamá. Gestores primordiales de una educación clásica. Nuestra sintonía fina… se dio con los años… pero a pesar de ello… Papá, viejo Bicho verde 307208-2, mamá… también una suerte de 307208-2BIS, tuvieron una manera muy particular con respecto al término comunicación.
Cuando niño esa cosa inexplicable que todo lo mueve, a los que mirabas como se miraban, y entre inocente dibujabas una sonrisa como aceptando que no podías comprender esa cosa fuerte que había entre los dos.
De grandes, los diálogos no fueron distintos a pesar de las distancias. ESO LO SE MUY BIEN. Porque en distintos espacios, con 900 kilómetros de distancia y a diferentes tiempos… sus respuestas siempre fueron parecidas.
Hace días, tratando de salir indemne de la visita a mi hermano, su hija… obsesionada con colgarse de mi brazo derecho y utilizarlo como hamaca… me hizo acordar, cuantas veces le pedía hacer lo mismo a mi papá y a mi mamá.
Tomarle la mano a papá era muy especial… cerraba el puño, formando un gancho, cuando hacia girar el brazo para balancearte… entraba en pánico porque pensabas que te ibas a caer. Pero él te enseñaba que esa postura de la mano, hacía poco posible el desprendimiento de tu mano y la posterior caída.
Siempre jugamos así. Al último… por aquellos jóvenes días… le pedíamos “háceme gancho y subime a los hombros”
De jóvenes, practicamos con el viejo… el gancho, para ayudarlo y ayudarme a escalar o bien desprenderme, sin la ayuda de una soga… allí en Los condoritos, en aquella suerte de “Visita y graduación”.
El gancho, fue lo que utilicé en una reñida subida al cerro de la cruz… a pocos centenares de metros de la capilla de Candonga Córdoba. Venía atrasado el viejo y en la última parte… las lajas de la cima… hacían dudar a donde poner la mano para ascender.
Perdió aquella vez. O mejor dicho… en aquella primera licencia… observó que lo que había visto en La quebrada del Condorito… no había sido un sueño. Y que la Infantería de Marina… había cincelado muy bien los 76 kilos, que portaba por aquellos días.
Aquella tarde. Nos paramos hablar de todo eso.
Obviamente la charla con el viejo SAUL NICOLAS REYNOSO MI PAPA, fue de la misma manera que lo hicimos cuando fuimos a ver la película… Born To Kill de Stanley Kubrick
Las señas de combate, si tuviera que explicarle a las nuevas generaciones, sería aquellas señas que están en el Reglamento Básico y también las que por intuición (por conocer demasiado al que está más cerca) se desarrollan en combate o no.
Se puede decir que he conocido demasiado bien al personal que ha trabajado conmigo en mis años de servicio en la IM.
Nuestra querida, y recordada Primera promoción de Voluntarios de IM, el suceso de un buen PSP hizo la maravillosa tarea de amalgamar de 1200 historias personales, tomar solamente 42 para transformarlos en UNA SOLA. He allí porqué yo digo que a mi me duele el ojo derecho y es posible que los otros cuarenta y uno, se estén rascando ese ojo.
Aquel año 91, último en servicio como Jefe de Pelotón… a parte de conducir la tarea era comulgar en ciertos aspectos con el resto del pelotón. Ellos me decían… Usted la piensa mucho. Cosa que siempre dije que era cierto. Pero yo también retrucaba diciendo: Soy responsable de cada uno de ustedes.
Yo estaba aprendiendo. Y aquel Tiro de escuela por Compañía, cuando la línea de partida para el ataque, se dividió en dos y lejos de expandirse… a ojos vistas empezaba a montarse un extremo sobre otro…
Los gritos de los muchachos pidiendo desplazarse a la derecha unos 10 metros y al frente 15 metros más, se hizo oír.
Aquel repliegue nocturno… a una zona de reunión… Aquellas felicitaciones del Jefe de Compañía de Tiradores… HOY ALMIRANTE IM… era la seña de combate que estábamos esperando todos.
Sin lugar a dudas, el peso de la sintonía de todos los componentes de aquella legendaria ALFA del BIM N ° 1 esc en 1991, fue lo que llevó al éxito, aquel UNITAS de ese año.
Recordándolo con los años todavía, mueve mis tripas y mis piernas.
Sé perfectamente que muchos de esos muchachos a los que con los años pude volver a ver... hicieron cosas únicas e increíbles. que yo básicamente circunscribo a la idea básica... que nos tocó remodelar... a partir de la vida, en la unidad después de aquel 8 de abril de 1988... 22 graduados, recomenzamos desde la nada como Servidores de pieza, en el BIAC 1. Para volver a las fuentes en 1991 en el BIM N° 1 Esc
En que nada fue igual.
Muchos de nosotros que volvimos a ser ciudadanos... HEMOS QUITADO COSAS Y HEMOS CONSTRUIDO DE LA NADA. Desafío que enfrentamos Y esos pequeños detalles los de quitar cosas y construir... los ví.. y los aprendí de nuestros Infantes de Marina.
En ése aspecto... es UNA DE LAS SEÑAS DE COMBATE... mejor aprendidas.
Los ultimos años de la vida de mi papá... los diez últimos años, combatió con un asimétrico ACV. Accidente Cerebro Vascular. Sus males, estaban en completo desarrollo ascendente. Recuerdo que me armé de valor para ir a verlo. Año 1998
Pero al encontrarlo como lo encontré me parecía que me faltaba un brazo o bien una pierna. No podía creer que aquel flaco, lleno de salud... esté como lo supe encontrar aquella vez.
El diálogo no fue distinto a todos los otros. Toda esa metáfora que pone el director Zemeckis en la piel del actor Gary Sinise como el Teniente DAN... galopando en el mastil del buque camaronero de Forrest Gump en medio de la tormenta... ESTABA EN LA PIEL DE PAPA. Pronto esa rebeldía manifiesta, de papá... empezaba a ser sumisión como diciendo a lo poco que quede LO LLEVARE CON HONOR.
En una de las siguientes visitas... a ese año de 1998, recuerdo que les pedi a los medios hermanos mios, que traigan la película del señor Robert De Niro y Cuba Goodning Junior Men of Honor
Mano a mano, la humanidad del viejo Reynoso que empieza a solamente gozar del AUDIO de la película. Ya no veía mucho. La película gana en intensidad y a la pregunta... ¿Te traduzco papá? La respuesta contundente como todas las que le he escuchado.
A DE NIRO se lo escucha con el corazón.
Allí fué que me tomo por el antebrazo izquierdo, con su mano derecha. Y NO ME SOLTO. Imposición clara de que iba a VER LA PELICULA A TRAVEZ de mi PULSO EMOCIONAL.
Siempre estuve convencido de que papá, estaba enseñandome una nueva seña de combate.
Por supuesto me preguntó ¿Te gustó la película? Con un nudo en la garganta que seguro, no pude ocultar y que no dejó pasar... le dije que si.
Fue un esfuerzo muy grande, ver aquella escena donde un enojado Master Chief hace trizas una rudimentaria radio a válvulas. En mis condiciones.
Guarde mi duelo, hasta llegar a la casa de mi madre, vulnerable como estaba... mamá que solamente hacía lo que mejor sabía hacer... DARSE CUENTA DE TODO... entre otras tantas mejores cosas... dimensionó aquel suceso que acarreaba...
Me dolía verlo al viejo, a mi papá como lo veía... Y por otro lado... entendía muy bien que a pesar de su ACV, papá la iba a pelear a SU COMBATE contra el ACV, hasta el último día... como así fue.
Fallecida mi madre, por la misma causa un ACV.En 2002. Las siguientes visitas a papá... llevé mi presencia con muchas señas de combate convenidas. Ya no me molestaba si me decía, juan, pedro, daniel, josé o roque. (El nombre de su hermano menor)
Cuando mis otros hermanos, le hacían escuchar a LA BERSUIT. Yo le devolvia la sonrisa haciéndole escuchar al Señor Elvis Aaron Presley.
No puedo negar que muchas veces se me escapó, un INFANTE INFANTE... o un protocolar... PERSONAL FIRMES!!!
Si todo eso, lo llenaba de recuerdos agradables... YO CONTRIBUI CON EL. Yo sé que fue así. Se emocionaba, recordaba nombres... y cuando le decías INFANTE INFANTE, él te contestaba a pesar de su ACV... Adelante adelante.
Aquel último desayuno juntos, aquel ¿Marquito viniste en moto?. Mi respuesta verdadera, y el suceso de aquel ultimo mano en mano... y haciendo el tradicional GANCHO DE FALANGES... y el tintineo de mis chapas de perro... sé que contribuyeron como señas de combate.
Por eso yo se que es bueno decirlo LO QUE SE LLEVA EN LA SANGRE NO SE DEBE COAGULAR...
Todo lo que han leído es verdad. Como es verdad que por ahí escribí que aquella escena de Heartbreak ridge entre Clint Eastwood y quien oficiaba de su esposa, era el mismo duelo y casi las mismas palabras, puertas adentro de mi casa.
Todo es verdad, como aquella percepción luego de aquel último desayuno, y vuelta a casa en el último tramo de aquella épica vuelta de 4200 kilómetros… en moto.
Todo es verdad como aquella percepción, al ver aquellas estadísticas, viendo aquella poesía del General Douglas McArthur para su hijo. Era como escuchar la palabra Ya es tiempo. Frase no diferente a la que utilizó mi sobrino al teléfono.
Y como lo había prometido y había dicho… esta vez si sabía que iba a ser la última vez.
Y para allí marché. Y allí observé, lo único que sostenía el “hilo de vida” era la morfina. Los 10 años de combate contra su ACV, iban a terminar pronto. El viejo se estaba apagando como una vela.
Una vez más no lo prive de aquel tintineo de mis chapas de perro. Tampoco de aquel legítimo mano en mano, y el legendario gancho de falanges repasando sus nudillos con el pulgar.
En décimas de segundo. Aquellas lágrimas brotadas de un cuerpo sin hidrodinámia. Yo estoy convencido, me debe haber visto. No me soltó hasta que froté con el pulgar sus nudillos.
De esa forma fue nuestra última charla. Créase o no… ambos milagros, el de mi madre “despertándose de aquel coma”, y el de mi papá “aquella lágrima, como aquel gesto” los cargo en mi mochila.
Como siempre lo dejaron bien en claro, mis padres lo hablaron siempre… en ambas despedidas… aparecieron esas bajezas que siempre aparecen, en los seres humanos, que no comulgan con los mismos valores, y principios que uno va cargando en esa mochila.
Yo tenía que cumplirle a los dos. Por eso no me sorprendió cuando escuché esas palabras que le dijeron a mi Tío. Cuando preguntó si nosotros, lo íbamos a visitar a Despeñaderos.
La verdad se circunscribe que fuimos varias, veces. Y aquella vez que fuimos los tres hijos que vivimos en Bahía Blanca desde 1989, comprendió papá… que éste flanco de su pelotón estaba muy bien armado y cubierto.
No terminó todo allí. Por eso escribí aquella vez… lo que titulé Hasta el último cartucho. Potencialmente todos los años después del 2002 en particular, el festejo de un aniversario más de la Infantería de Marina, fueron todos especiales y únicos.
Aquel del 2009 iba a traer por demás unas cuantas señas de combate… que las llevo colgadas como medallas al mérito. Pero del lado de adentro del uniforme. Y cerca del corazón.
Habiendo expresado que era muy difícil que tuviera tiempo para un almuerzo. En las condiciones en que aquel año 2009 iba sobrellevando… la insistencia y la permeabilidad me dio la oportunidad de pasar un hermoso día.
Arranque el día compartiendo un reencuentro con un compañero de promoción de la primera de Voluntarios IM. Visite la casa de un Mayor IM, encargado COIM alguna vez.
Y en aquel almuerzo… significativo para quién lo había organizado, de visita en Baterías desde Mar del Plata… Pude reencontrarme con aquel IM, que en aquella madrugada del 11 de marzo de 1966… me alzó en sus brazos y que reencontré alguna vez en la FAPA en 1989.
Veinte años después aquel abrazo necesario… me hizo muy bien. Es imposible no pensar otra cosa.
Volvía a casa en mi moto Enduro. Y preguntaba si era EL FINAL del día de la IM. Un día particular.
Todo era una gran señal. Se lo dije en más de una vez, al encargado del BIM N ° 2 “les agradezco de corazón la oportunidad de compartir, este día conmigo” “He sentido a mis viejos aquí conmigo hoy”.
A minutos de llegar a mi casa… el teléfono suena… observando que era un mensaje de texto… Y LA RESPUESTA DE AQUEL QUE TODO LO VE.
VAYA SEÑAL.
Ese mismo día, había nacido el BISNIETO de mí papá y de mi mamá. Tremendo detalle varoncito y en ese particular día de la IM.
Les aseguro, cargo con ello también… Eso también es una Señal de combate. (Y que voy por el mejor sendero, voy muy bien y hacia el mejor lugar)
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1988 Con mi papá en el parador EL CONDOR ALTAS CUMBRES CORDOBA
Carrera del Centenario de la Infantería de Marina 1979
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